Día a día la ciclovía de Juan B. Justo suma adeptos

Jun 05, 2012 Categoría: Ciudad

Cada vez son más los mendocinos que eligen esta económica y saludable alternativa de transporte. Vecinos y comerciantes destacan como favorable las mejores condiciones de limpieza, alumbrado y fisonomía general de la arteria. El municipio recuerda a la población que ese espacio es de uso exclusivo de bicicletas.

Es importante destacar, que el tramo habilitado sobre calle Juan B. Justo, integra, en forma de circuito completo,  tres universidades: la UNCuyo, la Universidad de Mendoza y la UTN. Asimismo, el circuito se completará con las calles Belgrano, Mariano Moreno y Boulogne Sur Mer, con una extensión total de 6,5km. El denominado Circuito Universitario conecta también con la Estación del Metrotranvía, unida a la ciclovía de Godoy Cruz y colindando con importantes zonas metropolitanas. 

Qué es una ciclovía

“Ciclovía, vía ciclista, ciclopista, cicloruta, bicicarril, carril bici o bicisenda” es el nombre genérico dado a parte de la infraestructura pública u otras áreas destinadas de forma exclusiva para la circulación de bicicletas. La ciclovía puede ser cualquier carril de una vía pública que ha sido señalizado apropiadamente para este propósito o una vía independiente donde se permite el tránsito de bicicletas.

Implementación en otras ciudades del mundo

El sistema se ha convertido en una alternativa seria de transporte en distintas ciudades del mundo como Coal Harbour (Canadá),  Londres, New York, Los Angeles, entre otros.

En América Latina se ubican en Colombia (Bogotá, Medellin, Popayán, Cúcuta), Chile (Concepción, Hualpén, Talcahuano, Coronel, Chiguayante y San Pedro de la Paz), Argentina (Rosario y Buenos Aires), Ecuador (Quito), México (Ciudad de México, Guadalajara), Venezuela (Caracas) y Brasil (Santos).

Las voces de vecinos y comerciantes

 “La obra es espectacular, utilizo la ciclovía todos los días para realizar mis actividades. Me parece una obra bien planteada, pero como aporte me gustaría que no circulen más los micros por esta calle”, aseguró Pedro, vecino de Alpatacal y Uruguay de la Quinta Sección.

Por su parte, Sebastián, vecino de la Cuarta Sección y estudiante de la carrera de Música de la UNCuyo, expresó que “el recorrido es cómodo, rápido y seguro. Ojalá extiendan el circuito hacia el microcentro”.

Alejandro, es vecino de la Sexta Sección y trabaja en el IPV, “todos los días me pongo el casco tomo por Martínez de Rosas y luego la ciclovía, y en unos minutos estoy en mi oficina. Me parece una propuesta genial que muchos mendocinos deberían adoptar”.

Las voces de los usuarios son ampliamente positivas, en tanto que los comerciantes de a poco se van adaptando a la nueva fisonomía de la calle.

María José Díaz,  tiene un puesto de revistas y una verdulería en la intersección de Juan B. Justo y Belgrano, comentó entusiasta que la arteria ha cambiado: “Ahora se puede cruzar mejor la calle, antes era una travesía, no veo mucho tránsito de bicicletas pero creo que es cuestión de tiempo, la gente se tiene que acostumbrar e incorporar el hábito”.

Para José Luis Litteri, propietario de un kiosco: “La iniciativa no ha perjudicado las ventas que era lo que nos preocupaba; vemos que está todo más ordenado, bonito, limpio e iluminado, hasta comenzó a circular agua por las acequias”.

La palabra de la ONG Pro Bici

“¡Mendoza es un paraíso para el ciclismo urbano, tiene condiciones excepcionales! Las distancias cortas y la poca pendiente, además del clima templado y las escasas lluvias, son una invitación a pedalear”, afirmó vehemente Lucas Germán Burgos, integrante de la ONG Pro Bici.

Lucas es un militante de las dos ruedas, viene pedaleando hace años para que en las calles mendocinas se hagan bike-friendly, es decir, amigas de la bicicleta.  Desde la ONG están trabajando intensamente para extender el concepto bike friendly a las empresas, donde cada vez se ven más cascos de bici en las oficinas, una alianza entre la corbata y el pedal impensada años atrás.

Para los Pro Bici como él, la tierra prometida son las ciclovías, esos senderos que le ganan terreno a la combustión en el país de las cuatro ruedas. “Hacen falta para que podamos circular más tranquilos. Y también lugares de estacionamiento”, reclama este docente de 32 años que se enamoró de la bici a los 18 y no se bajó más.

Con el casco puesto, un elemento que es a los ciclistas urbanos lo que el cinturón de seguridad a los automovilistas, aprieta el freno y agradece: “Están surgiendo alternativas de bicisendas valiosas, como en Godoy Cruz y en Capital”. Pero después, envalentonado y apasionado, pide un “cambio cultural”, que es nada menos que subirse a la tendencia mundial que dice que la bicicleta es un medio de transporte más. Con la yapa de que es el único capaz de circular por la calle sin contaminar.

Pedalear ahora es sustentable: la bici, según los especialistas, tiene la “huella ecológica” más baja en comparación con el micro y el automóvil. Esto significa que una ciudad que abre caminos a sus ciclistas reduce emisiones de CO2. Y evita la saturación de vehículos en calles ya saturadas de smog y ruidos molestos.

En Argentina, por ejemplo, firmas como Iplan y Mercado Libre están implantando poco a poco el uso de la bicicleta entre sus empleados, lo que ya ocurre en gigantes de la industria informática como Google y Apple.

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